¡Sentimientos! ¡Vívelo!

Un primer beso entre desconocidos, ¿qué ocurrirá entre ellos?. El resultado es asombroso y las reacciones más todavía. Espero que os guste.

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Tengo derecho a equivocarme (2).

  • Las raíces del pánico a equivocarse.

Los expertos consideran que vivimos en una sociedad que únicamente pone en el escaparate a los más listos, guapos y exitosos. El problema es que esos ideales de éxito son tan reales como las mujeres perfectas gracias a Photoshop. Pero hay quien se compara con ellos. La comparación, ya sea con ideales u otras personas de carne y hueso, conduce a la frustración. Por eso aconsejo: “no compararse con las posibilidades de los demás, si no con las propias”. Huir o luchar. Protegerse o atacar. Hacerlo o no hacerlo. Tomar decisiones implica arriesgarse y, por tanto, el riesgo de equivocarse.

Todos tenemos dos sistemas motivacionales: uno que nos lleva a prevenir el peligro y otro que nos lleva a buscar el desarrollo”. ¿Virgencita, que me quede como estoy, o me decido a cambiar y voy a por todas?”. La persona temerosa tiene más activado el sistema de inhibición, que lleva a prevenir el peligro. Piensa más en lo malo que puede pasar que en lo positivo.

En muchos casos, esa falta de derecho a equivocarse tiene su origen en la infancia. Quienes necesitan hacerlo todo bien para sentirse valorados, quizás crecieron en familias muy exigentes o exitosas. O tuvieron familias que los protegieron tanto que no saben cómo asumir un error, porque la sobreprotección genera la sensación de que no confían en ti. También puede ocurrir que sus familias fueran tan desestructuradas, tan llenas de errores y problemas, que quieren hacerlo todo bien para compensar. Son las personas que quieren conseguir todo aquellos que les faltó en su fracasada infancia. Viven en una carrera desesperada para llenar su currículo personal y profesional de éxitos. Y pagan el peaje de sentirse culpables por cada fallo que cometen. En realidad, no se plantean lo que ellos quieren, sino lo que creen que deben hacer para huir de su infancia.

  • El primer paso.

Los expertos coinciden en que el primer paso para darse el derecho a equivocarse es aceptar que todo el mundo falla. Implica asumir algo que parece obvio: no somos perfectos. Aunque, debido al narcisismo, muchas personas quieren ser perfectas. Y eso atenta contra la naturaleza del ser humano. La autoexigencia exagerada enferma y priva del gozo de crecer. Una autoexigencia que se ve con frecuencia en el ámbito laboral. Hay quien lo quiere abarcar todo y, además, sin fallos. Cuando lo sano es hacer lo que uno pueda. Si ahora con la crisis has de hacer el trabajo que antes hacían dos personas, tienes que asumir que no lo harás todo bien.

  • Abrir la puerta a la creatividad.

Hacerse responsable de los errores es entrar de llena en la madurez saludable y creativa. La madurez que deja espacio para los fallos, pero también para la creatividad. Porque si no nos damos permiso para fallar, no dejamos que aflore la creatividad, sino que seguimos el camino de siempre, en el que no hay tropiezo posible. Si el miedo al fracaso es muy intenso, es aconsejable exponerse poco a poco a las situaciones que asustan. Desde aquí, recomiendo hacer una lista de situaciones en las que te dé miedo equivocarte, de menos a más miedo. Empiezas por la primera y avanzas a la vez que aprendes a manejar la ansiedad. De esta forma se entrena la tolerancia a la frustración ante los errores, que tanto hace sufrir a la persona que tiene miedo a equivocarse. También hay que entender que la incertidumbre forma parte de la vida, que no podemos controlarlo todo. La vida es difícil y está llena de cambios. Pero lo que da tranquilidad no es evitar las decisiones, sino afrontarlas cuanto antes. En caso contrario se acumulan, y puede pesar mucho el sentimiento de fracaso.

  • El lado positivo de los errores.

Demuestran que actuamos, que nos arriesgamos. Y nos permiten aprender. La culpa impide el aprendizaje, porque disminuyen las capacidades cognitivas y emocionales. La culpa lleva a muchas personas a hacer un juicio erróneo sobre sí mismas: “Como le he fallado a la pareja, soy mala pareja o nunca podré tener otra relación”. Pero hacer mal una cosa no implica que todo lo hagas mal. Si quieres aprender de los errores, deja de lado la culpa. Para aprender de los errores no hay más remedio que sumergirse en ellos. Es muy habitual sentir como un fracaso el final de una relación de pareja. “lo saludable es aceptar que se han hecho cosas mal. La cuestión es que cuando aparezca otra persona no se te active el miedo a equivocarte de una forma tan intensa que te haga salir corriendo. Las cosas pueden ir mal, pero también pueden ir bien.

Hola. Buenas tardes. Hoy ya doy por finalizado mi post sobre “Tengo derecho a equivocarme”. En el día de ayer, hice una introducción sobre el tema y hoy traté de profundizar intentando haceros pensar que hábitos para cambiar para disfrutar de una vida plena. Realmente espero que os haya gustado.

Hasta la próxima y no olvides compartirlo o comentarlo. Entre todos podemos hacer de una vida mejor.

Recuperar la ilusión está en tus manos (3)

Hoy, como ya os comenté ayer, solo escribiré sobre algunos pequeños gestos que podéis aplicar a vuestra vida para poder conseguir recuperar esta ilusión.

  • Mañanas distintas. En vez de que tus mañanas sean siempre iguales, ponte música de vez en cuando. Despiértate un poco antes y haz el amor, tómate un café en una cafetería al sol. Tu día cambiará.
  • Aprende algo nuevo. Apúntate al chino, atrévete con unas clases particulares o empieza a hacer punto de cruz en casa, algo distinto en tu vida. Te sentirás mejor aprendiendo algo nuevo.
  • Invita a los amigos a casa. Toma la iniciativa a la hora de entretener a tus amigos y familiares. Organiza una cena, una noche de juegos o una cata de vinos.
  • Cambia los muebles. No hace falta que compres nada nuevo. Cambia la distribución de tu salón y reordena los objetos. Como mucho, retapiza un par de cojines.
  • Lee una novela de misterio. Aficiónate a una saga o a una novela de misterio. Sentirás la emoción y el suspense de estar literalmente enganchado a un libro.
  • Asiste a un concierto de rock, a una noche folclórica o a la ópera. Se trata de que rompas tus tabúes musicales y pruebes con algo Te sorprenderás.
  • Atrévete con una rece exótica. No tienes por qué saber hacer un hummus libanés o un ceviche tailandés, pero pruébalo. Te ilusionará ver que eres capaz.

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Con esto doy por finalizado el post sobre cómo recuperar la ilusión. Espero que haya gustado y os sirva en vuestro día a día.

Hasta la próxima y no olvides compartirlo o comentarlo. Entre todos podemos hacer de una vida mejor.